Soñaste con volar, niño perdido,
soñaste con un río de agua clara,
con un tambor tan fuerte y desmedido,
con un gran sentimiento, una mirada,
soñaste con un mundo más perfecto,
con una melodía acelerada,
soñaste con la luz, el día, el viento,
soñaste, y por soñar, soñaste tanto,
que nunca de tu sueño despertabas.
Pero el mundo es así, finito el tiempo
por soñar se acabó cuando soñabas,
la llama se apagó, por un momento
la melodía sonó desafinada,
y el tambor se calló, y el movimiento
se dejó de mover, clavó la espada,
te dejó de mecer sutil el viento
y así, con el silencio, fue la nada.
Pero tu que soñaste, sigues siendo
entre nosotros río de agua clara,
valor, calor, mirada, vida, cuento,
voz que de noche suenas tan callada,
que hasta que se produzca nuestro encuentro,
quiero seguir soñando y ser soñada…
José Arcones Hermida (1980-2009)
