Buenas noches de sábado, blogovidentes… Me encuentro postrada en la cama desde el jueves aquejada por una fuerte amigdalitis y faringitis con episodios de fiebre alta y de cagarme en la p. Amos, que estoy hecha una mierda…
Todo empezó cuando el jueves de Semana Santa me dirigí a la T4 a coger un avión con los puntos de Iberia Plus (que me sirva para algo tanto estar de aquí para allá con el trabajo) rumbo a Granada. Allí me esperaba mi queridísima y siempre bohemia amiga Ali. Y ahí estábamos… Que si una tapa por aquí, que si una cervecita por allá, cerca de la plaza de toros (pa quien conozca Graná). Luego pasamos por casa y por la noche nos fuimos al Mae West (me gustó ese sitio).
El viernes llegó Mónica, que había trabajado el jueves, y después de un poco de fiebre debida a viruses ahora por mí conocidos, el viernes cogió el coche y se plantó en Graná para estar con nosotras unos días… Así que el viernes por la mañana, y no sin una resaca considerable por la juerga del día anterior, nos dispusimos a seguir con el culto a la vida poco retirada y más bien rica en encuentros gastronómicos… A mí se me antojó el cous-cous de un sitio muy chulo, pero como el tío (camarero) no venía, pues me tuve que conformar con robarles las tapas a los de al lado en otro sitio típico granaino… Pero es que ellos no se las comían, y yo TENÍA HAMBRE… Y SED… AMOS, LA ESTUPENDA RESACA DE NUEVO.
Seguimos con nuestro recorrido gastronómico hasta que el cuerpo aguantó. Luego a casa a dormir un poco la siesta (5 horas) y… De nuevo a quemar Granada. Esta vez fuimos al Príncipe, pero al final acabamos de nuevo en el Mae West, que más vale lo bueno conocido, ya se sabe.
El sábado volvimos a recorrer las calles de Granada. Como fue imposible una visita a la Alhambra, nos conformamos con una vista desde el cielo, también del Albaicín. Y cómo no, tapeo y cervecitas de nuevo (por cierto, que probamos una marca de cerveza llamada Alhambra que no está nada mal, gracias Ali).
Al caer la noche, descubrimos nuevos sitios cerca de la plaza de toros, pero no nos gustaron mucho que digamos. Ali nos presentó a su amiga Bea, quien se unió al resto de los jinetes para el Apocalipsis final, aunque perdimos a Mónica un ratito… ¿Quién sabe qué andaría haciendo? Ah, sí, confraternizando con unos amigos de Buenos Aires.
Finalmente, llegó el tan temido domingo, y la Moni y yo volvíamos, atasco mediante, a Madrid. Así que nos despedimos, no sin pena pero tampoco sin la gloria bien merecida, de nuestra Granada, esa tierra tan bella y divertida, tan acogedora, que nos dio la bienvenida y también nos dijo adiós.
Bien sabe Dios que nos hubiera encantado gozar de buen tiempo y solecito para que nuestros paseos hubieran sido más agradables, pero bueno, nos quedamos con un bonito viaje relámpago en el que no faltaron las risas, ni las tapas, ni las cervezas, ni ná de ná. Bueno sí, faltó sol, que sólo nos saludó en el viaje de regreso… Me acordé de la familia del sol.
Y así acabó todo. Todas trabajábamos el lunes. De hecho, Mónica trabajó con fiebre. Yo empecé el jueves con mis amigos los viruses… Y es que sólo puede ocurrir una cosa cuando tres nenas que arrasan noche y día comparten la misma casa, QUE LOS VIRUSES CAMPAN A SUS ANCHASSSSSSSSSSS…
Bueno, meteré las fotos pertinentes un día de estos. Promised.
Saturday 14 of April, 2007
Semana Santa en Granada
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