Tuesday 17 of October, 2006

De bruces con la jerarquía

Hoy me han pegado un bofetón verbal, una auténtica paliza dialéctica… Y sin previo aviso.

Iba una intrépida trabajadora en un escalafón intermedio de su empresa, eufórica, clara, brillante, cristalina, casi translúcida, con la ilusión del niño con zapatos nuevos, a contarle a su inmediato superior la grandiosa idea que había tenido para uno de tantos proyectos que lleva ésta pero cuyo mérito se cuenta el anteriormente citado.

- Buenos días.
- Buenos días.

Saludos. Cordialidad. Tres, dos, uno… Y va y lo suelta… Ilusa de ella… Eres una ilusa, una ilusa!!! La tensión se corta con un punzón de hielo.
El inmediato superior enseguida frena la espontaneidad, creatividad y agitación de la aprendiz de gilipollas, en el mismo momento en el que le recuerda a ésta, mediante una serie de acertijos y diarrea verbal, que para pensar ya está él, y que ella mejor se ponga a hacer todas las tareas mecánicas y sin necesidad de ningún tipo de creatividad que tiene en su haber… Y así, la discusión ha concluido…

- Pero… - (con los ojos vidriosos de la rabia contenida)
- Es todo. ¿Sí, empleado número 109? ¿Qué querías contarme tú para que pueda machacarte emocionalmente?

Y así se escribe la historia… ¿Será que no me he vendido bien? Quien me conoce sabe que sí suelo hacerlo… Pero este es un claro ejemplo del poder de la jerarquía (y eso que mi inmediato superior normalmente es razonable, pero la burocracia…)
Así que mi idea, a la basura… O al buzón de sugerencias, como queráis llamarlo. Y os aseguro que era buena.

No hay mal que por bien no venga… Me siento tan desaprovechada q este mismo fin de semana, en cuanto termine la boda a la que voy (ya os contaré en próximos episodios), actualizo mi cv y a por algo que me llene por completo, que digo yo que algo habrá, aparte de catadora de quesos…

Saludos desolados.